Pi: De Infiesto a la Freehouse

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La verdad es que la forma en la que llegué a la Freehouse tampoco fue algo extraño e inusual.

Me acuerdo que empezaba mi último año en el Grado de Contabilidad y Finanzas, con una mezcla de ganas de dejar Uniovi e incertidumbre por el que pasará después. Otra cosa que me preocupaba era el asunto de las prácticas externas, no quise hacerlas en verano y me encontraba rezando para que salieran algunas que mereciera la pena durante el curso, y como no, muchas no me motivaban. Sin embargo, encontré unas de “Auxiliar de Contabilidad” en Coontigo que me parecían bastante interesantes así que las pedí, sin creer realmente que me las fueran a dar. Ni siquiera había mirado dónde estaba la oficina, en Las Mazas, ¡casi la otra punta de Oviedo!

Unas semanas más tarde me llamó Marina para que me pasara por la Freehouse, conocerla y hacer la entrevista. La primera impresión que tuve de la gente y de la casa fue genial, me encantó, así que cuando me propusieron hacer las prácticas acepté… ¡El día 23 de diciembre ya estaba manos a la obra!, un día antes de las vacaciones. Ese día conocí a Miguel Angel, el asesor con el que trabajo, y me dieron las primeras tareas para que fuera haciendo: machacar Excel, pasar facturas e informes de costes.

A partir de ahí estuve 3 meses de prácticas a media jornada, y una vez terminadas me ofrecieron la posibilidad de quedarme en la empresa, llevando la parte de administración:  a media jornada, mientras estudiaba, y una vez terminado el grado, a jornada completa. Poco después entraría en el departamento una chica en prácticas, Violeta, que es la que me ayuda en administración y a Marina en algún asunto de la consultoría.

Poco a poco mis responsabilidades fueron creciendo dejando atrás las tareas más simples y así fue como llegué a tener un departamento propio, el de Administración, en el que organizamos los cobros, pagos, gestiones administrativas, contabilidad, recursos humanos, control interno e impuestos de las empresas y proyectos.

Pero lo más importante, es que a pesar de los kilómetros diarios y de las horas de tren merece la pena venir cada día a trabajar a la Freehouse, un lugar que inspira y que esta lleno de gente con talento.

 

Un comentario sobre “Pi: De Infiesto a la Freehouse

  1. Me alegro muchisimo … Ya que fuimos compañera de curso … Aunque yo fue para otra area que me apaixionaba mas que la contabilidad… Y se lo cunto es responsabel y profesional… Lo has ganado… Asi que disfruta y muchisimo exito neste nuevo camino …
    Dulce Cardoso.

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